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Pólipos en el colon: qué son, si son graves y qué ocurre después

Encontrar un pólipo en una colonoscopia no es un diagnóstico de cáncer: en la mayoría de los casos es justo lo contrario, la oportunidad de evitarlo. Esta guía explica qué son, qué tipos existen, cómo se extirpan y qué significa el informe que recibirá después.

Un pólipo en el colon es un pequeño crecimiento de tejido en la pared interna del intestino grueso. Pueden aparecer en cualquier tramo, incluido el recto —de ahí que a menudo se hable de pólipos colorrectales—. La mayoría son benignos y no producen síntomas. Su importancia está en que algunos tipos —principalmente los adenomas y ciertas lesiones serradas— pueden transformarse en cáncer colorrectal a lo largo de los años. Al extirparlos durante la colonoscopia, ese proceso se interrumpe: por eso encontrar un pólipo no es una mala noticia, sino la ocasión de evitar un problema mayor.

¿Es grave tener pólipos en el colon?

Es la pregunta que más se hace quien acaba de recibir el resultado, y la respuesta corta es que en la gran mayoría de los casos no. Un pólipo no es un cáncer. Es una lesión que, según su tipo y tamaño, puede tener o no potencial de evolucionar hacia uno con el tiempo.

La secuencia por la que un adenoma llega a convertirse en cáncer colorrectal es lenta: se estima que transcurren varios años, con frecuencia en torno a una década, aunque el plazo varía según las características de cada lesión. Ese margen es precisamente lo que hace que la prevención funcione. Cuando el pólipo se extirpa, se elimina el punto de partida.

Lo que sí determina el hallazgo es la necesidad de seguimiento: haber tenido pólipos indica una tendencia a formarlos, y por eso se establece un calendario de revisiones.

¿Los pólipos dan síntomas?

Casi nunca, y este es el punto más importante de toda la página. La inmensa mayoría de los pólipos son completamente asintomáticos y se descubren de forma casual, en una colonoscopia realizada por otro motivo o dentro de un programa de cribado.

Cuando alcanzan cierto tamaño pueden producir sangrado —visible en las heces o solo detectable mediante análisis—, cambios en el ritmo intestinal o, con menos frecuencia, anemia por pérdidas continuadas de poca cuantía. Pero esperar a notar algo no es una forma razonable de detectarlos: para cuando aparecen síntomas, la lesión suele llevar tiempo ahí.

¿Por qué salen pólipos en el colon?

Se originan por alteraciones en las células que recubren el interior del colon, cuya causa última no se conoce con precisión. Sí están bien identificados los factores que aumentan la probabilidad de tenerlos:

  • La edad. Son claramente más frecuentes a partir de los 50 años, y su prevalencia aumenta con las décadas.
  • Los antecedentes familiares de pólipos o de cáncer colorrectal, especialmente en familiares de primer grado.
  • Síndromes hereditarios como la poliposis adenomatosa familiar o el síndrome de Lynch, poco frecuentes pero de riesgo elevado.
  • La enfermedad inflamatoria intestinal de larga evolución, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn con afectación del colon.
  • Hábitos y estilo de vida: tabaco, consumo de alcohol, sobrepeso, sedentarismo y una alimentación rica en carne roja y procesada con poca fibra.

Tener uno o varios de estos factores no significa que vayan a aparecer pólipos, del mismo modo que su ausencia no los descarta. Son elementos que su médico valora para decidir cuándo conviene explorar.

Tipos de pólipos: no todos significan lo mismo

Los pólipos se describen de dos maneras distintas y complementarias. Una es su forma, que el endoscopista ve durante la colonoscopia y que determina cómo se extirpan. La otra es el tipo de tejido, que solo puede establecer el análisis en anatomía patológica y que es lo que determina el seguimiento posterior. Un mismo pólipo tiene siempre las dos características: puede ser, por ejemplo, un adenoma tubular de forma pediculada.

Por su forma: pediculado, sésil o plano

Diagrama de los tipos de pólipos en el colon según su forma: pediculado con tallo, sésil de base ancha y plano o serrado, sobre las capas de la pared del colon (mucosa, submucosa, capa muscular y serosa)
Los pólipos se originan en la mucosa, la capa más interna de la pared del colon.

El pediculado se une a la pared por un tallo estrecho, lo que facilita su extirpación completa. El sésil se apoya directamente sobre la mucosa con una base ancha. Y el plano apenas sobresale, por lo que es el más difícil de detectar y exige una exploración cuidadosa: en su superficie puede apreciarse un patrón aserrado, aunque conviene precisar que «plano» describe la forma mientras que «serrado» se refiere al tipo de tejido.

Por su tejido: lo que dice la anatomía patológica

Esta es la clasificación que determina el riesgo y el intervalo de la siguiente colonoscopia.

Tipo Qué es Potencial de malignizar
Adenoma tubularEl más frecuente con diferencia. Suele ser pequeño.Sí, bajo cuando es pequeño y único.
Adenoma tubulovelloso y vellosoPatrón de crecimiento distinto, con frecuencia de mayor tamaño.Sí, mayor que el tubular.
Pólipo hiperplásicoHabitualmente pequeño y en el colon izquierdo o el recto.En general, sin riesgo relevante.
Lesión serrada sésilPlana y de bordes poco definidos; más difícil de detectar.Sí, por una vía de progresión distinta.
Pólipo inflamatorioAsociado a inflamación previa de la mucosa.No se considera precursor.

El adenoma: el tipo que motiva el seguimiento

Es el más frecuente y el que da sentido a todo lo demás. Un adenoma tubular es la variante habitual y la de menor riesgo cuando es pequeño y único; el tubulovelloso y el velloso tienen un patrón de crecimiento distinto y suelen ser de mayor tamaño. Si su informe menciona un adenoma tubular con displasia de bajo grado, se trata del resultado más común y habitualmente tranquilizador.

El pólipo hiperplásico: el que no suele preocupar

Es muy frecuente y, cuando es pequeño y se localiza en el colon izquierdo o el recto, se considera sin potencial de malignizar. Encontrarlo no cambia, por sí solo, el calendario de revisiones. Conviene saberlo porque leer «pólipo» en un informe alarma, y en este caso concreto el hallazgo carece de trascendencia.

El pólipo sésil y la lesión serrada

«Sésil» describe la forma —base ancha, sin tallo—, no el tejido. La lesión serrada sésil sí es una entidad con potencial de transformación, por una vía biológica distinta a la del adenoma clásico, y tiene la particularidad de ser plana y de bordes poco definidos, lo que la hace más difícil de detectar. Es una de las razones por las que la calidad de la exploración importa.

Cuando el pólipo ya contiene células malignas

Ocurre en una minoría de casos y no equivale automáticamente a un cáncer con necesidad de cirugía. Si la lesión se extirpó completa, las células malignas no alcanzan el margen de resección y no hay signos de invasión profunda, la polipectomía puede haber sido suficiente. Es una situación que su médico valorará caso por caso, y en la que el informe completo —no un dato aislado— determina la conducta.

Junto al tipo, el informe recoge otros dos datos que su médico valora: el tamaño y el grado de displasia —la magnitud de la alteración celular, que se describe como bajo o alto grado—. La combinación de todos ellos, y no un dato aislado, es lo que define el riesgo.

¿Cómo se quitan los pólipos?

Mediante polipectomía, durante la misma colonoscopia y sin incisiones: se extirpan a través del endoscopio con un asa o una pinza. Las lesiones pequeñas se resecan en cuestión de segundos. Las de mayor tamaño, planas o de acceso difícil pueden requerir técnicas avanzadas, como la resección mucosa endoscópica, que exigen mayor experiencia del endoscopista.

No duele: la mucosa del colon carece de receptores de dolor como los de la piel y, además, la exploración se realiza con sedación. El tejido extraído se envía siempre a anatomía patológica, que es quien determina el tipo exacto de pólipo.

Cuando es clínicamente apropiado y técnicamente seguro, los pólipos se extirpan en el mismo acto en que se encuentran. Eso evita tener que repetir la preparación y una segunda exploración.

Después: el informe y el seguimiento

El resultado de anatomía patológica suele tardar unos días. Ese informe describe cuántos pólipos se extirparon, de qué tamaño, de qué tipo y si la resección fue completa. Con esa información su médico establece cuándo debe repetirse la colonoscopia.

No existe un intervalo único. Los casos considerados de bajo riesgo —pocos adenomas, pequeños y con displasia de bajo grado— vuelven a plazos largos, próximos a los del cribado. Los de mayor riesgo —lesiones grandes, numerosas, con componente velloso o displasia de alto grado— requieren un control más próximo, con frecuencia a los tres años. El plazo que le indiquen a usted depende de su informe concreto y debe seguirlo.

Conviene insistir en algo: extirpar los pólipos no elimina la tendencia a formar otros nuevos. El seguimiento no es una formalidad, es la parte del proceso que mantiene el beneficio a largo plazo.

Informe de anatomía patológica sobre una mesa junto a unas gafas y una taza, en el momento de leer el resultado de una colonoscopia

Reducir el riesgo

No hay forma de garantizar que no aparezcan, pero sí de disminuir la probabilidad. Los factores sobre los que se puede actuar son conocidos: no fumar —el tabaco se asocia especialmente a las lesiones serradas—, moderar el consumo de alcohol, mantener un peso saludable, realizar actividad física con regularidad y seguir una alimentación rica en fibra, con verduras, fruta y cereales integrales, limitando la carne roja y sobre todo la procesada.

Conviene ser claro con una idea que circula mucho: ningún alimento ni suplemento elimina ni reduce un pólipo ya formado. La dieta influye en la probabilidad de que aparezcan, no en los que ya existen. Desconfíe de cualquier recomendación que prometa lo contrario; el único modo de eliminar un pólipo es extirparlo.

Dicho esto, la medida con mayor impacto demostrado sigue siendo la , porque no se limita a reducir el riesgo: permite eliminar la lesión antes de que llegue a evolucionar. Es el único método preventivo que además es terapéutico.

Preguntas frecuentes sobre los pólipos en el colon

La mayoría de los pólipos son benignos y no dan problemas. Lo relevante es que algunos tipos, sobre todo los adenomas y ciertos pólipos serrados, pueden transformarse en cáncer con el paso de los años si no se extirpan. Por eso el hallazgo de un pólipo no es un diagnóstico de cáncer, sino la oportunidad de evitarlo: al quitarlo durante la colonoscopia se interrumpe ese proceso.

Habitualmente no. La inmensa mayoría de los pólipos son asintomáticos y se descubren en una colonoscopia hecha por otro motivo o dentro de un programa de cribado. Cuando son grandes pueden causar sangrado —visible o no— o cambios en el ritmo intestinal, pero esperar a tener síntomas no es una estrategia razonable de detección.

Se estima que la transformación de un adenoma en cáncer colorrectal tarda del orden de varios años, habitualmente alrededor de una década, aunque el plazo varía según el tipo, el tamaño y las características de cada lesión. Ese margen temporal es lo que hace posible la prevención mediante colonoscopia.

Aparecen por cambios en las células de la mucosa del colon cuya causa exacta no se conoce del todo. Sí se conocen factores que aumentan la probabilidad: la edad —son más frecuentes a partir de los 50 años—, los antecedentes familiares de pólipos o de cáncer colorrectal, algunos síndromes hereditarios, la enfermedad inflamatoria intestinal, el tabaco, el consumo de alcohol, el sobrepeso, el sedentarismo y una dieta rica en carne roja y procesada y pobre en fibra.

No. Los adenomas (tubulares, tubulovellosos o vellosos) tienen potencial de malignizar y son los que motivan el seguimiento. Los pólipos hiperplásicos pequeños del colon izquierdo se consideran, en general, sin riesgo relevante. Las lesiones serradas sésiles sí tienen potencial de transformación por una vía distinta. El informe de anatomía patológica es el que determina de qué tipo se trata.

Durante la misma colonoscopia, mediante polipectomía: se extirpan con un asa o pinza a través del endoscopio, sin incisiones. Las lesiones pequeñas se resecan en segundos; las de mayor tamaño o de acceso difícil pueden requerir técnicas avanzadas como la resección mucosa endoscópica. El tejido extraído se envía siempre a anatomía patológica.

No. La mucosa del colon no tiene receptores de dolor como la piel, y además la exploración se realiza con sedación, por lo que el paciente está dormido y no percibe nada. Tras la prueba puede notar algo de hinchazón por el aire insuflado, que cede en poco tiempo.

Es el resultado más frecuente. Indica que el pólipo extirpado era un adenoma de patrón tubular y que sus células mostraban alteraciones leves, muy lejos de un cáncer. Es un hallazgo esperable y habitualmente tranquilizador; lo que determina es el intervalo de la siguiente colonoscopia. Su médico interpretará el informe completo, que incluye número, tamaño y si la resección fue completa.

El intervalo lo establece su médico a partir del informe de anatomía patológica: influyen el número de pólipos, su tamaño, el tipo histológico y si la extirpación fue completa. En términos generales, los casos de bajo riesgo vuelven a intervalos largos, similares a los del cribado, mientras que los de mayor riesgo requieren un control más próximo, con frecuencia a los tres años. No existe un plazo único: siga siempre el que le hayan indicado.

Sí. Extirpar un pólipo elimina esa lesión concreta, pero no la tendencia a formar otros nuevos. Por eso, tras una polipectomía se establece un calendario de revisiones: el objetivo no es solo tratar lo encontrado, sino detectar a tiempo lo que pueda aparecer después.

No hay forma de evitarlos por completo, pero sí de reducir el riesgo: no fumar, moderar el alcohol, mantener un peso saludable, hacer ejercicio con regularidad y seguir una dieta rica en fibra, con verduras y fruta, limitando la carne roja y procesada. La medida preventiva con mayor impacto demostrado sigue siendo la colonoscopia, porque permite eliminar la lesión antes de que evolucione.

Si necesita una colonoscopia en Barcelona, la realizamos siempre con sedación en el Hospital Quirónsalud: 93 219 26 58

Contenido revisado por el Dr. Jordi Armengol Bertrolí, Jefe del Servicio de Endoscopia Digestiva del Hospital Quirónsalud Barcelona · Última revisión médica: agosto de 2026

Aviso importante: esta página tiene finalidad exclusivamente informativa y divulgativa. No sustituye en ningún caso la valoración, el diagnóstico ni las indicaciones de un profesional sanitario. Los intervalos de seguimiento, la interpretación de un informe de anatomía patológica y cualquier decisión sobre su caso corresponden al médico que le atiende, que dispone de su historia clínica completa. Si tiene un informe con hallazgos que no comprende o síntomas que le preocupan, consulte con su médico.

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